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En ocasiones, las familias necesitan un pequeño empujón antes de empezar a llevar una alimentación saludable. La familia Guerra es un buen ejemplo de ello.
Son una familia de cuatro miembros con antecedentes familiares de enfermedades del corazón y diabetes. Ambos padres trabajaban y, como consecuencia, disponían de poco tiempo para cocinar alimentos saludables en casa. Todo esto cambió cuando la madre descubrió que tenía un alto índice de colesterol y pesaba 40 libras de más y se dio cuenta de que sus hijos en edad escolar comían demasiados alimentos procesados con altos niveles de grasas saturadas, sales y azúcares y pasaban poco tiempo haciendo ejercicio físico.
Sabía que algo tenía que cambiar. Si no lo hacía, sería la madre de unos niños con sobrepeso y la matriarca de una familia no saludable. Se prometió a sí misma que esto no le pasaría a la familia Guerra.
El camino hacia una alimentación más saludable no fue fácil, pero poco a poco la madre comenzó a introducir algunos cambios sencillos. El primer paso fue comenzar a servir los alimentos y las bebidas en platos y tazas más pequeños, con porciones del tamaño apropiado para cada edad. Después, empezó a cocinar más en casa, incorporando alimentos saludables tales como el arroz integral, el caldo de pollo bajo en sodio y las verduras asadas condimentadas.
Tras unos meses se sintió lo suficientemente segura como para introducir una receta nueva cada semana. La familia comenzó a esperar con ilusión sus nuevas creaciones y, al poco tiempo, ya estaban sugiriendo ideas para elaborar recetas.
Hoy en día, la familia Guerra no solo ha conseguido bajar de peso, ¡sino que también ha reducido sus niveles de colesterol y ahorrado lo suficiente como para poder hacer una acampada familiar!
Es posible que hacer que tu familia lleve una alimentación saludable requiera algunos pasos más, pero vale la pena cuando el resultado es que tus seres queridos desarrollan cuerpos saludables.