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¿Ha sufrido usted o algún ser querido suyo alguna enfermedad del corazón o ataque cerebral? Como estas mujeres saben, cuesta una combinación de coraje, inspiración y consejos expertos recuperarse de una enfermedad grave.

Deje que sus historias la inspiren mientras conoce las diferentes fuentes de fuerza a las que han recurrido, como madres, hijas, esposas y miembros de diversas comunidades de los Estados Unidos.

Ce Ce Mason
Eliz Greene
Jackie Wilson
Jenn Mele
Joann Hofer
Megan Silvia
Melissa Oliver
Nenette Madla
Tonya Henderson-Meyer

 

Ce Ce Mason: Sufrió un ataque al corazón a los 31 años
page21_a.jpg Ce Ce Mason es preciosa, está llena de vida y es la imagen de la salud. Madre de dos niñas pequeñas, pasa sus días trabajando como una exitosa organizadora de bodas y eventos en Weddings and the City, una compañía de la que es copropietaria.

Al mirarla, uno no puede creer que sólo dos semanas después de festejar su cumpleaños número 31 Ce Ce experimentó síntomas de un ataque al corazón que podrían haber terminado con su corta vida.

El 23 de marzo de 2005, Ce Ce y su socia comercial Kristin estaban en una reunión semanal hablando de negocios y próximos eventos. Ce Ce mencionó un par de veces en las que sentía dolor en el pecho pero pensó que estaba estresada. Ese día más tarde, a medida que los síntomas avanzaban, la posibilidad de que podría estar sufriendo un ataque al corazón cruzó por su mente, pero no podía imaginar que ese era el caso. Tenía buena salud y era demasiado joven para tener un ataque al corazón.

O al menos eso pensó.

Luego, mientras estaba manejando, comenzó a sentir un hormigueo en uno de sus brazos y se sintió un poco desorientada. Fue a una clínica de urgencias, donde los médicos no podían confirmar qué era lo que andaba mal pero pensaban que estaba relacionado con el corazón. Llamaron inmediatamente a una ambulancia.

Una vez que Ce Ce llegó al hospital, los análisis de sangre confirmaron que sin dudas estaba sufriendo un ataque al corazón. Aparentemente, había nacido con una cardiopatía que hasta ese momento no se había diagnosticado.

Afortunadamente ella prestó atención a sus síntomas y buscó atención médica, lo cual redujo los daños potenciales a su corazón. Si hubiera esperado aunque sea un día en buscar ayuda médica, hubiera sido fatal.

Ce Ce pasó sólo tres días en el hospital, y su médico le indicó reducir su nivel de estrés, seguir una dieta saludable y hacer más ejercicio. Inmediatamente se inscribió en un programa cardiaco de ejercicios, determinados para prevenir otro ataque al corazón.

Desde que se le diagnosticó un ataque al corazón, Ce Ce ha pasado mucho tiempo investigando y espera ayudar a otros a entender su magnitud y el impacto en el mundo real al compartir su historia.

Conozca las señales de aviso de un ataque al corazón 


Eliz Greene: Sufrió un ataque al corazón durante un embarazo a los 35 años

Estaba embarazada de siete meses de mellizos cuando tuve un ataque al corazón. Algunas personas pueden pensar que tuve mala suerte ese día, pero yo agradezco lo que sucedió.

A los 35 años, no había tenido un embarazo sencillo. Había estado en el hospital por un mes en reposo absoluto por trabajo de parto prematuro y había tenido acidez estomacal a lo largo del embarazo. Cuando comencé a tener dolor de pecho en aquella mañana fatídica, parecía parte del curso.

Pero las cosas tomaron rápidamente un giro para peor...

Mi obstetra por casualidad estaba en la enfermería y estuvo a mi lado cuando sufrí un paro cardiaco. Estuve sin pulso por 10 minutos, pero recibí oxígeno y reanimación cardiopulmonar (RCP) inmediatamente. El cardiólogo llegó momentos después de mi paro cardiaco y puso mi corazón en ritmo nuevamente.

Después de estabilizarme, los médicos decidieron que mi mejor oportunidad de sobrevivir era realizar una cesárea seguida de un bypass. Yo estaba segura que los bebés iban a estar bien, pero los médicos no estaban tan seguros con respecto a mí. Estaban seguros de que no sobreviviría un bypass tradicional porque requería que mi sangre estuviera poco espesa, a tal punto que podría desangrarme por la cesárea.

Afortunadamente, mi cirujano era un pionero del bypass de corazón latiente. Utilizando un instrumento especial para estabilizar secciones pequeñas de mi corazón, podría trabajar en mi corazón sin que tuviera que dejar de funcionar para nada. Momentos después de que nacieron nuestras niñas, comenzó mi cirugía de corazón.

Cuando salí de la cirugía, alguien me dijo que había tenido mellizas. No sabíamos el sexo de los bebés de antemano, y, hasta que Clay me mostró fotos de las niñas, no sabía si era verdad o si lo había soñado.

Milagrosamente, mis hijas no resultaron afectadas para nada por lo sucedido el día de su nacimiento. Han crecido y son personas hermosas, saludables y enérgicas. Y estoy orgullosa de ser una mamá de tiempo completo, saludable y completamente recuperada, y de compartir mi historia como portavoz regional para American Heart Association y como oradora motivadora. Es importante para mi ser un modelo a seguir para mis hijas en lo que concierne a la buena salud cardiaca.

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Jackie Wilson: Sufrió en silencio innecesariamente

Como mujeres...esposas, madres, hijas...a menudo sufrimos en silencio. Siendo cuidadoras por naturaleza, no queremos preocupar a nuestros seres queridos o llamar la atención hacia nosotros. Bueno, estoy aquí para contarles que el silencio casi me mató.

Hace más de 20 años, me diagnosticaron algo denominado Estenosis subaórtica hipotrófica idiopática. En pocas palabras, tenía un corazón agrandado.

Hice un exitoso tratamiento con medicamentos por aproximadamente 16 años. Hasta que un día en el trabajo me sentí mareada y comencé a arrastrar las palabras. Un colega me preguntó si estaba bien pero me sobrepuse y dije que estaría bien.

Aproximadamente seis semanas después, sufrí un segundo episodio y finalmente fui a ver a un neurólogo. Mientras esperaba en el consultorio, leía folletos sobre los síntomas de un ataque cerebral. El médico entró para darme mi pronóstico y levanté uno de los folletos, "¿Es un ataque cerebral, verdad?" Los meses de negación y el miedo a las consecuencias vinieron de golpe a mi cabeza.

Cuando les di las noticias a mis hijas más tarde esa noche, estaban asustadas por mí, y enojadas por haberme guardado todo para mí. Debía habérmelo imaginado dados nuestros antecedentes familiares de enfermedades del corazón: mis abuelos, mis padres y mi sobrino murieron de esa enfermedad.

Finalmente fui más sensata y comencé a controlar la salud de mi corazón. En un almuerzo de Go Red For Women de este año, fui a hacerme un chequeo de ataques cerebrales que arrojó que tenía una obstrucción del 90% en mi arteria derecha. Esta vez, fui inmediatamente a hacerme más pruebas y mi cirugía se programó para el día siguiente. Sin dicha revisión, podría haber muerto.

Actualmente, una ambulancia de juguete reposa en mi escritorio para recordarme a mí, y a los que me rodean, llamar al 911 si sufriera un ataque al corazón u otro ataque cerebral. Todos necesitamos hablar más: hablar sobre la historia clínica de nuestra familia con los seres queridos, no ocultar secretos relacionados con la salud a su familia, y no evitar ir al médico porque se avergonzaría si no le encuentran algo mal.

Las enfermedades del corazón son conocidas como un asesino silencioso. Pero a veces somos nosotros, y no la enfermedad, los culpables del silencio.

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Jennifer Mele: Descubrió que la "acidez estomacal" puede ser un síntoma de las enfermedades del corazón a los 35 años

Todos sufrimos de acidez estomacal de vez en cuando. Comer un gran plato de pastas o irse a la cama muy pronto después de cenar puede provocar esa molesta sensación de quemazón en el pecho. ¿Pero cómo sabe si es algo mucho más grave?

En octubre de 2005, después de acostar a mis dos niñitos, tenía lo que yo pensaba era un caso realmente feo de acidez estomacal. Lo había tenido una que otra vez pero esta vez era diferente. No sólo tenía la sensación de quemazón, sino que tenía un dolor que bajaba por mis brazos y a lo largo de mi espalda.

Los síntomas eventualmente desaparecieron. Sólo me detuve a pensar en eso. ¿Por qué pensaría que algo andaba mal? Los ataques al corazón los sufren las personas mayores con dietas deficientes, no los corredores de maratón de 35 años con bajos niveles de colesterol.

Con el tiempo, el dolor continuó y comencé a sentir un latido veloz, así como también el brazo un poco dormido y con algo de hormigueo. Cuando fui a ver a mi médico de atención primaria, una prueba demostró una "anomalía importante". Me envió a un cardiólogo al día siguiente.

Para mi asombro, un cateterismo cardiaco demostró que había sufrido un ataque al corazón. Los médicos pensaron que un espasmo cardiaco provocó una ruptura de la placa de colesterol. Inmediatamente me dieron un medicamento que abrió la arteria obstruida. Además de eso, me recetaron un reposo importante y debía relajarme por varias semanas.

Me alegro de haber tratado el problema a tiempo. Tenía propragamado correr 20 millas con mi grupo para correr al día siguiente, lo que podría haber llevado a una consecuencia mucho peor. Un corazón dañado sólo puede costar demasiado.

Actualmente, me hago chequeos regularmente con mi cardiólogo y tomo medicamentos recetados como medidas preventivas. Mi corazón luce genial y he vuelto gradualmente a correr de cuatro a siete millas por día, alrededor de cinco veces a la semana.

De más está decir que estoy agradecida por la atención médica que ayudó a identificar y tratar el problema. Después de atravesar esta terrible experiencia, el apoyo de mi familia para la American Heart Association es más fuerte que nunca. Y nunca más volveré a dar por sentado la salud de mi corazón.

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 Joann Hofer: Ataque al corazón a los 36 años en una "perfecta" tarde de domingo.

Era una perfecta tarde de domingo y Joann estaba disfrutando de una comida campestre con su familia, la cual incluía a su bebé de seis días y a su hijo de cinco años. De repente sintió un dolor agudo en la espalda y sus brazos se entumecieron.

Joann apenas pudo aferrarse al bebé, y pensó que quizás se había dañado un músculo amamantando. Su esposo la sacó rápidamente del parque mientras ella llamaba a su ginecólogo, quien le dijo que tomara un analgésico e hiciera reposo. Pero cuando el dolor aún no desaparecía, fue a la sala de urgencias donde el médico de guardia pensó que eran sus pulmones.

Fue la intervención de un médico de un hospital asociado lo que le salvó la vida. La trasladaron a un hospital de cardiología donde le hicieron un cateterismo y le bombearon el corazón para ayudarla a pasar la noche. Al día siguiente se encontró con la rotunda realidad de que necesitaba un trasplante de corazón. Joann había sufrido daños graves en el corazón debido a una repentina disección de la arteria coronaria descendente anterior izquierda (LAD). Había gozado de perfecta salud hasta el día anterior.

Ocho meses después su médico determinó que había sufrido una enfermedad del corazón y una insuficiencia cardiaca y que necesitaba un desfibrilador. Afortunadamente, se la quitó de la lista de trasplantes.

Ahora Joann se siente más segura con el dispositivo en el pecho. Sirve como un recordatorio constante de lo afortunada que es de aún ver a sus hijos crecer. Joann cree que todas las mujeres necesitan conocer los síntomas de un ataque al corazón ya que puede atacar incluso cuando uno está saludable.

Es a través de su participación con socios de la causa Go Red, la cual incluye asociaciones y organizaciones como la American Heart Association y Women Heart, que Joann encuentra la fuerza que no sintió ese fatídico día. Ahora, a través de su experiencia, puede ayudar a otras mujeres a instruirse y a convertirse en las defensoras más fieles de sus propios corazones.

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Megan Silvia: Tres cirugías de corazón a los 37 años

He sido sometida a tres cirugías de corazón, tengo dos hijos y mi corazón contiene una válvula de vaca. Y sólo tengo 37 años de edad. Mi historia tiene muchas cifras.

Nací con estenosis aórtica, una cardiopatía en la cual la válvula aórtica no se forma correctamente.
Una válvula normal tiene tres "cúspides", pero la mía sólo tenía dos. Mi afección se descubrió cuando tenía tres años, me sometí a un cateterismo cardiaco a los cinco años, y luego no presenté síntomas ni tuve problemas por los siguientes ocho años.

Un día cuando tenía 13 años, estaba jugando con amigos en una playa de Greenwich cuando mi corazón comenzó a acelerarse y no podía ver nada. Después de llevarme rápidamente para recibir tratamiento, mis médicos descubrieron que mi válvula aórtica estaba casi cerrada.

Al cabo de un mes, los médicos realizaron un procedimiento denominado valvuloplastia para abrir mi válvula aórtica defectuosa. Luego de una recuperación sin problemas, me dirigí nuevamente al colegio.

Siete años después, mi mamá notó que había estado tosiendo mucho. Aunque yo no noté ningún síntoma, mis médicos descubrieron una pérdida importante y un crecimiento en mi válvula. Durante mi descanso de Navidad en la universidad tuve una segunda valvuloplastia. Para la época en que las clases comenzaron nuevamente, me encontraba lo suficientemente saludable para volver.

Pasaron más de ocho años antes de que necesitara una tercera cirugía - esta vez para reemplazar mi válvula aórtica con una válvula mecánica. Esto significaba que tenía que tomar anticoagulantes que posiblemente provocarían complicaciones si quedaba embarazada. En aquella época, estaba comprometida y quería formar una familia.

Después de muchas investigaciones, decidí tener una válvula bovina (¡que viene de una vaca!) la cual me permitiría tener un embarazo normal. La tercera cirugía fue un éxito.

En los años siguientes, mi esposo David y yo nos convertimos en los orgullosos padres de Trevor y Cole. Afortunadamente, mi enfermedad del corazón no provocó complicaciones en ninguno de los embarazos. Eventualmente, quizás necesite un cuarto procedimiento de corazón abierto…el cual espero sea el último en mi historia.

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Melissa Oliver: Arterias obstruidas que llevaron a un ataque al corazón a los 35 añospage21_b.jpg
Melissa Oliver nunca pensó que podría tener problemas del corazón. A los 35 años de edad, la vicepresidenta del banco y madre de un niño pequeño era una mujer activa y saludable.

Pero en 2004, sintió una dolorosa presión en el medio del pecho. Se tragó unos Rolaids para poder participar en una teleconferencia de 20 minutos en su oficina. Luego de que la conferencia finalizó y el dolor disminuyó, llamó a su médico quien pensó que estaba sufriendo un ataque de ansiedad. La mandó a hacerse una prueba de esfuerzo cardiaco para tranquilizarla.

Nueve días después fue para el electrocardiograma, el cual reveló que había sufrido un ataque al corazón. La punta de una de sus arterias estaba parcialmente obstruida, el resultado de un defecto cardiaco congénito, agravado por hipertensión que pudiera remontarse a su embarazo, cuando había sufrido el trastorno hipertensivo de preeclampsia. Su cardiólogo le dijo que estaba dirigiéndose hacia otro ataque, este mucho peor que el primero.

Oliver dice. "Pensé que iba a hacer mis ejercicios de mañana y luego volvería a la oficina como siempre. En lugar de eso, terminé en el hospital esa noche y en cirugía al día siguiente."

Se pasó la mayor parte de 2004 entrando y saliendo del hospital. Antes de que el año finalizara, tenía seis stents en su LAD. Ahora quiere que las mujeres sepan que las enfermedades el corazón las puede sufrir cualquier persona en cualquier momento de la vida. Melissa alienta a las mujeres a escuchar y responder siempre a sus cuerpos.

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Nenette Madla: Parecía tan saludable a los 32 años
page21_c.jpg Mientras descansaba en una cama de hospital, débil después de sufrir un ataque al corazón, me preguntaba cómo le podía haber sucedido esto a una mujer no fumadora, de 32 años con niveles saludables de colesterol que no sufre presión arterial alta o diabetes.

La respuesta es que las enfermedades del corazón no discriminan. Este asesino silencioso puede atacar a cualquier persona en cualquier momento.

Todo comenzó cuando empecé a sentirme mareada y con náuseas en el trabajo. Pensé que me estaba enfermando debido a un virus en el estómago. Al salir de mi oficina, sentí un dolor insoportable en el centro del pecho que se desplazaba hacia el cuello.

"¿Estoy sufriendo un ataque al corazón?" Entré en pánico. Mi corazón latía aceleradamente mientras intentaba calmarme. Apenas podía moverme mientras el dolor se hacía más insoportable a cada paso. Finalmente, un colega vino a mi lado y me llevó al Centro de Urgencias, donde me dieron inmediatamente nitroglicerina. Al día siguiente, un cateterismo cardiaco señaló que había sufrido un reciente ataque al corazón debido a una obstrucción en una de mis arterias.

Nunca podré curarme de la enfermedad del corazón, pero puedo controlar su evolución. Durante el resto de mi vida tendré que tomar medicamentos que requerirán visitas regulares con mi cardiólogo. El ejercicio diario y mantener una dieta saludable es de primordial importancia.

Realizar cambios en el estilo de vida fue difícil al principio; y sé que no fue sencillo para mi hija adolescente Crystal adaptar sus hábitos alimentarios a los míos. Pero deseo ver cuando se case y tenga sus propios hijos algún día, y quiero envejecer con mi esposo Frank. Tengo mucha suerte de tenerlos a mi lado.

Han pasado dos años desde mi ataque al corazón. Una combinación de ejercicio, tomar mis medicamentos y mantener una dieta saludable me ha ayudado a reducir una segunda obstrucción de mi corazón en un 50%.

Para mantenerme fuerte me he unido a la American Heart Association en la lucha contra las enfermedades del corazón y los ataques cerebrales. Al compartir mi experiencia, espero alentar a las mujeres a ocuparse de su propio corazón mediante la práctica de estilos de vida saludables.

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Tonya Henderson-Meyer: Encontrar apoyo luego de una cirugía importante de corazón

A Tonya le encanta correr. La dinámica pediatra y madre de cuatro niños es una ávida corredora de maratones y recientemente completó la Maratón 2007 Disneyworld. Pero hace tan sólo un par de años, fue prácticamente forzada a colgar sus zapatillas de correr.

Poco después de finalizar la media maratón de San Diego en enero de 2005, a Tonya se le diagnosticó un grave problema del corazón. Una de sus válvulas cardiacas no se abría correctamente y su aorta (el vaso sanguíneo que irradia sangre desde el corazón) se encontraba seriamente dilatada.

Necesitaba cirugía mayor para solucionar estos problemas, pero el mejor tratamiento y y la mejor fecha para realizarla no eran claros. Decidida a correr nuevamente, Tonya estudió su afección y las opciones de tratamiento con la ayuda de su cardiólogo y algunos muy buenos cirujanos.

Conjuntamente decidieron que la mejor opción para ella era una cirugía a corazón abierto. Después de la cirugía en agosto de 2005, unas complicaciones de hemorragias la mandaron nuevamente a la sala de operaciones. A pesar de este contratiempo, Tonya se recuperó armada con la misma fuerza y determinación que la hizo cruzar la línea de llegada tantas veces anteriormente.

A fin de celebrar el maravilloso espíritu de Tonya y su rápida recuperación después de la cirugía, los amigos y la familia de Tonya formaron el equipo "Team T." Los objetivos del equipo son ayudar a Tonya a vencer la enfermedad del corazón y alentra a otras personas a hacer lo mismo.

Team T también apunta a ayudar a la American Heart Association al generar conciencia sobre las enfermedades del corazón y recaudar fondos a través de carreras como la Maratón Disneyworld más temprano este año.

En la actualidad Tonya tiene una válvula mecánica y debe tomar un disolvente de sangre para evitar que se formen coágulos de sangre en su válvula. Pero aparte de tener que tomar sus medicamentos, ya volvió a la normalidad y ya volvió a correr, y se fortalece cada día con el apoyo total de Team T.

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